Tu idea no vale nada (la nuestra tampoco)
Cada poco nos llega alguien con una idea y un NDA, un contrato de confidencialidad. Primero firmas. Luego otro papel. Luego una llamada para «alinear». Y al final, si hay suerte, te cuentan la idea.
Un Wallapop de Lego. Un Tinder de perros. El Uber de los patinetes.
Lo que vale
Te vamos a decir algo que no le gusta oír a casi nadie: tu idea no vale nada. La nuestra tampoco.
Lo que vale es ejecutarla. Diseñarla, programarla, venderla y aguantar los meses en los que no la usa nadie. Eso no te lo copia nadie por leer un PDF.
“Si alguien puede copiar tu negocio solo con oírlo, el problema no es la falta de NDA. Es el negocio.”
Cuándo firmamos
Si hay datos de clientes, código propio, una patente o las cuentas de tu empresa, firmamos lo que haga falta. Eso tiene sentido.
Cuándo no
Si nos pides un NDA para pasarte el presupuesto de una web o una app, no vamos a dedicar ni un minuto a estudiar tu proyecto.
Y no es orgullo. Quien protege tanto la idea suele proteger poco la ejecución, y la ejecución es justo lo que nos vas a pagar.
Cómo funcionamos
Si tienes un proyecto y no necesitas que firmemos nada para contárnoslo, escríbenos. Te respondemos con precio.