Pura Trufa packaging
Todo el campo en un bote
Alimentación gourmet
Información del proyecto
Primero fueron tres conservas: salsa tartufata, crema de queso y láminas de trufa. Luego, tres mermeladas con trufa: manzana esperiega, boletus y cebolla. Después, el aceite de oliva virgen extra. Y por último, un paté de cerdo celta.
Ocho productos en cuatro tandas. Con un riesgo claro: que cada tanda pareciera de una marca distinta.
Y cada envase tenía tres trabajos a la vez: destacar en el lineal de una tienda gourmet, venderse en una foto de la web y quedar bien como regalo.
La salida fácil del sector es negro, dorado y una foto de trufa. Lujo de manual. Justo lo que la marca había dejado atrás: Pura Trufa no vende lujo, vende la trufa de una familia para compartir en la mesa.
Así que no hicimos ocho etiquetas. Hicimos un sistema: una base común con la marca y, en cada sabor, un paisaje ilustrado distinto, inspirado en los campos de Sarrión y Mora de Rubielos. Cambia el color. La familia se reconoce.
El aceite es el producto estrella. Por eso tiene un diseño especial: una lata entre ramas de olivo.
Hoy se venden en su tienda física, en la online, en tiendas gourmet de toda España y en ultramarinos y tiendas de recuerdos de la zona.
Y la gama sigue creciendo. Cada producto nuevo entra igual: un sabor, un paisaje.
- Servicios
Packaging
Ilustración
Dirección de arte fotográfica
- Web
Resumen del proyecto
Ocho productos y ninguno se parece a la estantería de al lado. Cada sabor lleva su paisaje de Teruel, y todos son Pura Trufa antes de leer la etiqueta.
“Yo de diseño no entiendo. De trufa, sí. Y cuando veo nuestros tarros en una tienda de la otra punta de España, reconozco el campo de donde la sacamos.”
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La medicina del bienestar